Los diamantes están considerados las joyas más preciadas del mundo, a causa de su gran dureza, sus efectos ópticos y su escasez.
La etimología de la palabra diamante proviene del término griego adamas (el irrompible), que hace referencia a su extraordinaria dureza. Al hablar de dureza nos referimos en este caso a dureza de rayado, concepto que fue desarrollado hace 150 años por Frederich Mohs. Este mineralogista vienés definió la dureza de rayado como la resistencia que presenta un material a ser rayado por un objeto afilado; diseñó para medirla una escala comparativa en la que 1 es el grado más blando, y 10 el más duro. Dicha escala es la escala de Mohs tantas veces citada en este listado de piedras preciosas, y precisamente los diamantes ocupan el grado más alto de la escala, con una dureza de 10. Esto significa que no existe ningún mineral con una dureza superior a la de los diamantes, lo que los torna auténticamente imperecederos.
La dureza de los diamantes se debe a dos causas: sus enlaces carbono – carbono, sumamente estables químicamente, y su disposición estructural formando una pirámide perfecta. Los diamantes presentan diferente dureza en las distintas caras de su estructura cristalina, lo que posibilita tallarlo con otro diamante (por ejemplo, con polvo de diamante).
Los diamantes suelen ser incoloros, también amarillos; en muy raras ocasiones rojizos, verdes, azules o negros. Su exfoliación es perfecta, por lo que hay que ser precavido al montarlos y evitar asimismo golpearlos contra superficies afiladas. Poseen asimismo un característico brillo intenso, que ayuda al ojo entrenado a diferenciarlo de sus imitaciones.
Las altas temperaturas producen figuras de corrosión sobre las facetas del diamante, por lo que hay que ser muy cuidadoso al soldar. En cambio, no suelen ser atacables por medios químicos.
Yacimientos
Podemos clasificar los yacimientos de diamantes en primarios y secundarios. Los yacimientos primarios fueron descubiertos por casualidad en Sudáfrica: chimeneas volcánicas llamadas pipes (chimenea en inglés), rellenas de kimberlita, la roca madre diamantífera por excelencia, o con menor frecuencia de schreibersita, variedad moteada de la kimberlita de color gris verde. Hasta 1871, se obtenían diamantes exclusivamente por lavado de placeres.
Los diamantes comenzaron a formarse en una fecha tan temprana de la edad de la Tierra como 2500 millones de años, a profundidades de 120-300 Km. o más, y sometidos a enormes presiones y altísimas temperaturas. La geología nos dice que en la capa superior de la Tierra (manto), hay abundancia de átomos de carbono. Los cambios de temperatura en el manto superior fuerzan a los átomos de carbono a desplazarse a mayores profundidades de la corteza terrestre, donde se funden a causa de las elevadísimas temperaturas, y luego se solidifican en roca cuando la temperatura desciende; si se dan entonces las condiciones químicas y de presión adecuadas, los átomos de carbono en la roca derretida se enlazan formando la estructura cristalina del diamante. Posteriormente, las erupciones volcánicas expulsan los diamantes a la superficie o cerca de esta junto con el magma ascendente. A causa de la erosión, los cráteres volcánicos van perdiendo altura y las chimeneas de kimberlita se hacen accesibles.
La India, y Borneo en menor medida, fueron los principales productores de diamantes hasta el siglo XVIII. En 1725 aparecen los primeros diamantes sudamericanos en Minas Gerais (Brasil); en 1843 se descubre el carbonado pardo negro en Bahía: se trata de un agregado de cristales microcristalinos muy apreciado en la industria a causa de su gran dureza para la talla y perforado.
Sudáfrica hasta 1970 ocupó una posición privilegiada en el comercio y la producción mundial de diamantes. Las primeras piedras fueron halladas en las fuentes del Orange en el año 1867. Inicialmente se explotan en placeres, pero posteriormente fue aumentando la explotación de las chimeneas de kimberlita. Dichas chimeneas presentan en la superficie una capa de roca arcillosa, llamada yellow ground (tierra amarilla) por su color: esta capa a su vez es producto de la meteorización de la capa subyacente conocida como blue ground (tierra azul), la kimberlita propiamente dicha.
La mina Kimberley es la pipe más famosa de Sudáfrica; contiene el mayor agujero excavado jamás por la mano del hombre (actualmente lleno de agua hasta su mitad), el Big Hole, que mide 1070 m de profundidad, y 460 m de diámetro en la superficie. Esta mina fue explotada desde 1871 a 1908 sin ayuda de maquinaria alguna. Poco después de comenzar su explotación subterránea, se abandono la mina en 1914 por su baja productividad. Durante toda su vida útil, la mina Kimberley proporcionó 3 toneladas de diamantes: unos 14´5 millones de quilates.
En la actualidad otras pipe sudafricanas se explotan subterráneamente, mediante el sistema de perforar un pozo junto a la chimenea, y usado desde él galerias transversales se excava totalmente la roca diamantífera.
En los límites occidentales del desierto de Namib (Namibia) se encuentran placeres importantes. Con potentes máquinas se excavan los estratos superiores de 30 m de espesor para acceder después a los estratos diamantíferos propiamente dichos. Los primeros diamantes hallados en esta zona se encontraron en Lüderiz en 1908.
Los diamantes de estos placeres namibios proceden de las pipes sudafricanas; fueron transportados desde allí por el río hasta la costa, donde posteriormente fueron cubiertos por dunas de arena – aunque parte de ellos quedaron depositados en las rompientes del Atlántico; mediante barcos especiales se excava el fondo del mar para la extracción.
El 90 – 95 % de los diamantes namibios poseen calidad de piedra preciosa, lo que es una extraordinaria proporción.
Otro país unido recientemente a las filas de los productores de diamantes es Rusia. Aunque ya se habían descubierto diamantes en los Urales en una fecha como 1829, no se consideró a estos yacimientos demasiado valiosos. En 1949 se descubrieron inmensos yacimientos de tipo aluvial en Yakutsk (Siberia), y pocos años más tarde pipes. Desde el año 1990, Rusia es el cuarto país mundial como productor de diamante.
En China ya se explotaban yacimientos aluviales en 1940, aunque cobró importancia real como productor de diamante con el descubrimiento de varias chimeneas de kimberlita.
Australia es otro país cuya producción diamantífera ha crecido de un modo espectacular. En el nordeste del país se halla la Argyle-Mine, explotada con resultados extraordinarios. Por poner un ejemplo: en el año 1994 se extrajeron 39 millones de quilates, convirtiéndose de este modo en el primer lugar del mundo con un tercio de la producción mundial de diamantes. Hay que destacar, sin embargo, que el 50% de la producción son diamantes de uso industrial, el 45 % diamantes de calidad inferior, y tan solo el 5% de las piedras extraídas presentan calidad de piedra preciosa.
En la actualidad son 20 los países productores de diamantes. Además de los ya citados, podemos nombrar los siguientes, en orden a la producción mundial obtenida en 1990: Zaire, Botswana, Angola, Ghana, la República Centroafricana, Venezuela, Guinea y Liberia.
Según las previsiones, es probable que Canadá se convierta en un futuro cercano en uno de los países con mayor producción diamantífera.
Extracción de los diamantes
Los diamantes se extraen de la roca madre con un gran despliegue de maquinaria. Es necesario separar los diamantes de los placeres y la kimberlita muy erosionada (yellow ground). Debido a que la estructura no es compacta, los diamantes pueden separarse directamente por lavado. Por el contrario, el blue ground de las chimeneas volcánicas debe desmenuzarse primero en machacadores antes de ser lavado.
En función del yacimiento varia el contenido en diamantes de la roca madre. Suele ser inferior en las chimeneas de kimberlita que en los placeres. En las pipes, el contenido en diamantes puede representar ½ quilate por tonelada de roca madre. En otros yacimientos, tan solo es rentable ½ quilate por tonelada (como nota curiosa, destacaremos que la Argyle-Mine extrae 7 quilates por tonelada de roca).
Originalmente, la separación de los diamantes de los concentrados se realizaba a mano, pero hoy día se realiza automáticamente de modo casi exclusivo. Para ello suele aprovecharse la propiedad del diamante de adherirse a las sustancias grasas; los diamantes son poco permeables (no se humedecen al sumergirlos en agua); así pues, si se lleva un concentrado a un tapiz giratorio graso, el resto de minerales más permeables desaparece, quedando solo pegados los diamantes.
También se pueden separar los diamantes mediante selección óptica con células fotoeléctricas, electrostáticamente, o mediante fenómenos de fluorescencia con rayos x.
Inevitablemente, la última selección de las piedras se realiza a mano, ya que siempre quedan restos de materiales extraños junto a los diamantes separados.
Comercio del diamante
Hablar del comercio de diamantes es hablar de “De Beers”: el 80% del comercio mundial de diamante está en manos de esta empresa. Esta denominación esconde pequeñas empresas interdependientes de una enorme corporación que incluye: casas productoras de diamantes, sociedades comerciales y vendedoras, e instituciones y empresas ajenas al comercio de diamantes (por ejemplo: De Beers Centenary AG, De Beers Consolidated Mines Limited, Central Selling Organisation).
Peyorativamente, se ha definido a De Beers como un “sindicato del diamante”. Quizá sería más apropiado para reflejar su auténtica posición de poder y privilegio en el comercio mundial del diamante definir De Beers como un “imperio”.
Todos los diamantes seleccionados y de valor se envían a la CSO (Londres), donde se reúnen en selling mixtures (lotes) para ser vendidos posteriormente, ofertados a un precio fijo; estos lotes no se pueden fraccionar. La CSO, además, solo suministra piedra en bruto
Tan solo 160 tallistas y pulimentadores acreditados y miembros de la CSO tienen en la actualidad derecho a compra. Cada año se celebran diez reuniones de venta, donde adquieren el material reunido por la CSO teniendo en cuenta los deseos de los clientes
Posteriormente la venta y repartición del lote se efectúa por el sistema llamado de “compra directa”, en bolsas del diamante (llamadas en ocasiones club del diamante), que se encuentran en lugares como Amberes, Nueva York, Ámsterdam, Ramat Gan (Israel), Milán, Johannesburgo, Londres, Viena y París, así como Idar-Oberstein (Renania Palatinado, Alemania) desde 1974. De todas las citadas, las más importantes son sin duda las cuatro bolsas de Amberes, que representan el núcleo más grande en el comercio mundial del diamante. Hay que destacar que estas bolsas no son bolsas especulativas en el sentido bursátil, sino más bien grandes mercados del diamante.
Los sistemas de mercado de De Beers tienen como objetivo controlar e influir en el precio de los agentes, con el fin de mantener estable el valor de los diamantes y evitar operaciones comerciales de dudosa legalidad.
Es importante la cooperación entre los países líderes en el comercio del diamante bajo la organización de De Beers, tanto en el caso de los países productores de diamantes como de los consumidores (los compradores de diamantes de joyería), para evitar de este modo grandes fluctuaciones en los precios. En este sentido son problemáticos los países como Zaire, Angola y Rusia, que no ejercen suficiente control sobre su producción y venta. Las piedras que proceden de estos países pueden tener una enorme influencia en los precios del mercado mundial de diamantes.
En términos de inversión, los diamantes han sobrevivido a todos los acontecimientos económicos y políticos de las últimas décadas; se aseguró el capital y se mantuvieron millones de puestos de trabajo indirecta o directamente relacionados con los diamantes.
Para terminar, diremos que la producción mundial de diamantes representa más del 90% del total de producción de piedras preciosas.
Diamantes famosos
Algunos diamantes que se han hecho famosos mundialmente a causa de su belleza, tamaño o historia son:
Los Cullinan
En 1905, en una mina de Transvaal (Sudáfrica), fue hallado el mayor diamante en bruto conocido hasta la fecha: pesaba 3106 quilates, y fue llamado Cullinan en honor a Sir Thomas Cullinan, presidente de la compañía minera propietaria de la mina donde se efectúo el hallazgo.
El Cullinan fue vendido al gobierno de Transvaal por 150.000 libras, que lo ofreció al Rey Eduardo VII de Inglaterra con motivo de su 66 cumpleaños, el 9 de noviembre del año 1907, siendo asegurado por valor de 1.250.000 dólares.
El inmenso diamante fue entregado a la firma Asscher de Ámsterdam para su tallado, y dividido en tres secciones principales por Joseph Asscher: la leyenda cuenta que Asscher comenzó la talla a las 14:45 horas del 10 de febrero de 1908, rompiendo la hoja cortadora en el primer golpe y desmayándose bajo la presión de la responsabilidad, creyendo que había estropeado la piedra. Sin embargo, el Cullinan seguía intacto. El segundo golpe fue efectuado con éxito usando una nueva hoja.
El Cullinan produjo 9 gemas muy importantes (conocidas en conjunto como las 9 Estrellas de África) y 96 diamantes más pequeños. Las nueve piedras más grandes quedaron en las joyas de la corona británica, o como propiedad personal de la familia real inglesa. Estas piedras son:
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Cullinan I; también conocido como Estrella de África, o Gran Estrella Imperial de África , es el mayor diamante tallado que existe; pesa 530,20 quilates y tiene 74 facetas. El Cullinan I se encuentra adornando el cetro del rey Eduardo VII de Inglaterra, y se conserva en la Torre de Londres.
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Cullinan II: pesa 317,40 quilates, y es el segundo diamante tallado más grande del mundo. Fue colocado en la parte frontal de la corona imperial británica, desplazando al Zafiro de Stuart; es conocido como La Estrella Menor de África, y se conserva en la Torre de Londres.
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Cullinan III: pesa 94,4 quilates, y presenta una forma semejante a una pera. Junto con el Cullinan IV, fue colocado en la corona de la Reina María, esposa de Jorge V, con motivo de la coronación de este en 1911. Se conserva en la Torre de Londres.
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Cullinan IV: pesa 63, 60 quilates, y se encuentra formando parte de la corona de la Reina María, en la Torre de Londres. Tanto el Cullinan III como el Cullinan IV pueden ser sacados de la corona y utilizados como broche: muchos retratos de la Reina María la presentan portando estas dos piedras, y la Reina Isabel II de Inglaterra los usa del mismo modo. Ambas piedras son llamadas cariñosamente “los cristalitos de la abuela”.
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Cullinan V: pesa 18,80 quilates, y fue originalmente montado en un broche de platino diseñado imitando la forma de la piedra para la Reina María, siendo también usado en ocasiones como reemplazo del Koh-i-noor en la corona de dicha reina, hasta permanecer definitivamente en ella cuando el Koh-i-noor pasó a la corona de la Reina Isabel II.
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Cullinan VI: pesa 11, 50 quilates, fue regalado originalmente por el Rey Eduardo VII a su esposa, la Reina Alexandra, y actualmente es usado por la Reina Isabel II, que además lo lució en su juventud con más frecuencia que cualquier otra sección del Cullinan.
Dresden: pesa 41 quilates y es de color verde intenso. Se desconoce con certeza su origen, aunque probablemente proceda de la India. Fue adquirido por Augusto el Fuerte, elector de Sajonia, al parecer por 400.000 taleros. Se conserva en la Grünen Gewölbe de Dresden.
Sancy: pesa 55 quilates y está tallado en forma de pera. Se supone que fue portado por Carlos el Atrevido, Duque de Borgoña (hacia 1470). Fue adquirido por el plenipotenciario francés en Turquía Signeur de Sancy, del que tomo su nombre. El Sancy desapareció durante la Revolución Francesa, para reaparecer en manos de la familia Astor en 1906.
Hope: también conocido como Hope Azul por su color azul profundo, pesa 44,52 quilates. La leyenda afirma que fue tallado por el dios del sol. Fue durante un tiempo propiedad de Luís XIV, y recibió el nombre de Diamante Azul de la Corona. Tras su robo durante la Revolución Francesa, apareció en el mercado en 1830, y fue adquirido por el banquero Henry Philip Hope, del que tomó su nombre; fue ese momento cuando comenzó la leyenda de la maldición del Hope: toda la familia Hope murió en la miseria, y parecidas desgracias le ocurrieron a un propietario posterior, Edward McLean. Se encuentra en el Smithsonian Institut (Washington), desde 1958.
Estudios recientes presentan la hipótesis de el que Hope es en realidad parte de un diamante mayor (69 quilates), que sería el que fue efectivamente robado durante la Revolución, y que a su vez procedía de un diamante hindú de 115 quilates.
Kohinoor: pesa 108,93 quilates y es un diamante de talla oval. Anteriormente pertenecía a príncipes indios, poseía forma redondeada y pesaba en bruto 186 quilates. Fue adquirido en 1739 por el Sha de Persia, que lo llamó “Montaña de la Luz” (Koh-i-noor). Tras su adquisición por la East Indian Company, fue regalado a la Reina Victoria en 1850. Tras su tallado, pasa a formar parte de la corona de la Reina Maria (esposa de Jorge IV), para terminar en la corona de la Reina Isabel.
Una curiosa leyenda acerca del Kohinoor afirma que pertenecía al dios del sol, que a su vez lo cedió a su discípulo Satrajit; fue robado más tarde por un pariente de Satrajit, y después un león mató al ladrón y entregó la piedra al dios Krishna, que devolvió a Satrajit... solo para que este se la devolviera a su vez a Krishna cuando este se casó con su hija como parte de su dote. Krishna, finalmente, la entregó de nuevo al dios del sol.
Tiffany: pesa 128, 51 quilates, y su peso en bruto era de 287, 42 quilates. Fue hallado en 1878 en la mina sudafricana de Kimberley, y adquirido por la joyería Tiffany neoyorquina. Fue tallado en Paris con 90 facetas.
Sha: pesa 88,70 quilates, y se conserva en la actualidad en el Kremlin (Moscú). En el aparecen tres inscripciones con los nombres de sus propietarios, uno de ellos el Sha de Persia). Fue entregado como regalo al zar Nicolás I en 1829. Esta parcialmente pulido y posee superficies de fractura.
Florentino: también conocido como Toscano, pesa 137, 27 quilates, y su origen está envuelto en leyendas. Entro en posesión de los Médicis de Florencia en 1657 (de ahí procede su nombre). En el siglo XVIII pasó a pertenecer a los Habsburgo, siendo usado posteriormente como broche. En la actualidad, no se conoce su paradero.
Nassak: fue encontrado en un templo en Nassak (India), de ahí su nombre. Pesa 43,38 quilates, y procede de una pieza en bruto que pesaba más de 90. En 1818 entró en posesión de los ingleses como botín de guerra. Más tarde fue tallado en Nueva York (1927). Actualmente pertenece a un coleccionista particular estadounidense.
Centenary: en 1988 fue hallado en la mina Premier, Kimberly, un diamante de 599 quilates que, en palabras del presidente de De Beers, “poseía un color perfecto, y era uno de los diamantes de mejor color encontrados jamás”. Este diamante conmemoro el centenario de De Beers, y de ahí su nombre. Tras ser tallado (tarea realizada por el maestro tallador Gaby Tolkowsky y que costó tres años), presenta una forma semejante a un corazón, 247 facetas, y su peso es de 273 quilates, siendo así el mayor diamante tallado del mundo tras los Cullinan I y II.
Gran Mogol: tiene forma de huevo partido transversalmente, y es uno de los diamantes más famosos de todos los tiempos. Se considera que es el tercer diamante tallado más grande, tras el Cullinan I y el Cullinan II. La piedra en bruto pesaba 787,50 quilates; fue hallada en la India en el siglo XVII y tallada de modo poco hábil por un cortador veneciano, que lo transformó en una gema de 280 quilates. Se creyó desaparecido muchos años, y en la actualidad está en posesión del Sha de Persia.
Jonker I: con un peso de 125,65 quilates, el Jonker I es la más importante de las 12 piedras que se extrajeron del diamante Jonker, una piedra en bruto de 726,60 quilates. Fue encontrado por el hijo del minero Jacobus Jonker (de ahí su nombre). La leyenda cuenta que esa noche Jacobus se amarró el Jonker alrededor de su cuello, mientras su hijo, armado hasta los dientes, montaba guardia en su habitación.
Jubilee: pesa 245,35 quilates, y procede de un gran diamante de 650,80 quilates en bruto encontrado en 1985 en la mina de Jagersfontein. Inicialmente se le llamó diamante Reitz, en honor a F.W. Reitz, presidente del Estado Libre de Orange. Su nombre fue cambiado por diamante Jubilee al ser entregado a la Reina Victoria de Inglaterra con motivo de la conmemoración de su 16º año de reinado. Se encuentra actualmente en el Pabellón DeBeers, Johannesburgo.
Orlov: pesa 189,60 quilates. Se cree que procede de una piedra en bruto de 300 quilates. Una leyenda narra que fue robado por un desertor francés disfrazado de hindú, que lo sustrajo del ojo de una estatua del dios Brahma, en el templo de Sri Rangen; otra cuenta que el Orlov pertenecía al Sha de Persia Nader Shah, y que tras su asesinato la piedra fue robada y vendida a un armenio llamado Zafras. Leyendas al margen, esta piedra fue comprada por el conde Grigor Grigorievich Orlov, que lo regaló a la Emperatriz Catalina II de Rusia en un vano intento de ganar el favor imperial. La Emperatriz ordenó colocar la piedra en el cetro imperial de la dinastía Romanov. En la actualidad, el Orlov se conserva formando parte del Tesoro de Diamantes de Moscú.
Durante un tiempo se confundió al Orlov con el Gran Mogol.
Regente: pesa 140,50 quilates y está tallado en forma abombada; procede de una piedra en bruto de 400 quilates, descubierta en 1901 por un esclavo indio cerca de Golconda (India). Durante un tiempo la piedra en bruto fue propiedad del ministro ingles William Pitt, que lo hizo tallar en su forma abombada actual; durante este periodo se le conoció como diamante Pitt, hasta que en 1717 fue vendido al Duque de Orleáns, regente de Francia durante la infancia de Luís XV, pasando a ser llamado desde entonces el diamante Regente y siendo engastado en la corona que Luís XV llevó al ascender al trono de Francia. Pasó a pertenecer a Napoleón Bonaparte tras la Revolución Francesa, quien ordeno que fuese engastado en la empuñadura de su espada. En la actualidad este diamante se puede contemplar en el Museo del Louvre, París.
Taylor-Burton: pesa 69,42 quilates y está tallado en forma de pera; el nombre de este diamante está unido a una de las parejas más fascinantes y conflictivas de la historia del Cine: Elizabeth Taylor y Richard Burton. Fue vendido en una subasta en 1969, y se acordó que podría ser denominado con el nombre de su adquiriente. Fue adquirido por la casa Cartier, que lo llamó diamante Cartier. Pero esta denominación duró tan solo un día: al día siguiente, Burton lo compró para regalarlo a su esposa, Elizabeth Taylor, rebautizándolo Taylor-Burton. En 1978 fue puesto a subasta con la finalidad de destinar los beneficios obtenidos a la construcción de un hospital en Botswana; en 1979 fue finalmente adquirido por la cantidad de 3 millones de dólares. Actualmente se cree que se encuentra en Arabia Saudita.
Ojo del Ídolo: pesaba 70,20 quilates, tallado en forma de pera aplanada y del tamaño de un huevo de gallina; es otro de los diamantes famosos que se encontraba engastado en el ojo de la estatua del dios Brahma junto con el Orlov. La leyenda nos dice que el Jeque de Cachemira entregó el Ojo del Ídolo como pago al Sultán de Turquía para recuperar a la princesa Rasheetah, retenida cautiva por el sultán.
Hortensia: pesa 20 quilates y es de color melocotón; recibió el nombre de su antigua propietaria, Hortense de Beauharnais, Reina de Holanda. Pasó a formar parte de las joyas de la corona de Francia desde su adquisición por Luís XIV. En la actualidad, se exhibe en el Museo del Louvre (París), junto al diamante Regente.
Imitaciones del diamante
Los diamantes pueden, a primera vista, confundirse con otras muchas piedras preciosas, lo que provoca el engaño en el comercio poco serio. Puede confundirse al diamante incoloro con el berilo noble, el topacio, la cerusita, el cristal de roca, la esfalerita, la scheelita y el zafiro.
Los no entendidos, además, pueden confundir con el diamante a muchas piedras amarillentas.
Existen piedras producidas artificialmente que poseen unas propiedades físicas semejantes a las de las piedras preciosas y presentan efectos muy llamativos. Suelen usarse como sustitutos del diamante. Algunas de ellas son:
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Fabulita: llamada también diadema, un titanato de estroncio creado en 1953.
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YAG: también llamado diamonair, es un granate de aluminio y litio que es producido con calidad de piedra preciosa desde 1969.
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GGG: granate de gadolinio-galio.
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Djevalita: óxido de zirconio y calcio.
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Linobato: niobato de litio.
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Zirconio cúbico, también llamado CZ y fianita, es un oxido de zirconio e itrio, y esta considerado la más perfecta imitación del diamante jamás obtenida.
Strass: imitación del diamante realizada en vidrio, y conocida ya desde la Antigüedad.
Existen diamantes sintéticos con calidad de piedra preciosa desde el año 1970, aunque no presentan competencia a los diamantes verdaderos. Se destinan únicamente a fines científicos.
Se puede mejorar la coloración de los diamantes naturales sometiéndoles a radiaciones de diferentes tipos, adquiriendo de este modo un mayor valor.
Se encuentran en el comercio dobletes de diamante: la parte inferior es de zafiro incoloro, vidrio o cristal de roca, y la superior de diamante; otros dobletes son de espinela sintética en su parte superior, y fabulita en la inferior.
Evolución de la talla del diamante
Fue en fecha tan tardía como el siglo XIII cuando empezó a trabajarse el diamante con la finalidad de mejorar su efecto visual. Durante más de 1300 años solo se usaban piedras en bruto, puliendo ocasionalmente sus aristas en bruto.
La primera talla verdadera del diamante es lo que se ha dado en llamar “cristal agudo”, y consiste básicamente en el cuidadoso pulimento de las superficies planas del cristal natural. El “cristal agudo” se considera el inicio de la serie evolutiva que desemboca en la actual talla en brillante.
El siguiente paso en la evolución de la talla del diamante fue el Dickstein (también llamado Tafelstein): un cristal octaédrico con una gran superficie plana superior (la tabla), y una pequeña superficie en el vértice inferior (calette).
La técnica de la talla en facetas mejora considerablemente con la utilización de la muela hacia finales del siglo XV. A las superficies que ofrece el cristal de modo natural se van añadiendo facetas accesorias para aumentar la impresión visual de la piedra.
El siguiente paso en la evolución de la talla se produce a partir del Dickstein: una piedra en facetas con una tabla poliédrica; las 4 aristas laterales de la parte superior e inferior se tallan en una faceta: a este tipo se le conoce como einfaches Gut, y y presenta un total de 18 facetas incluyendo la cara del vértice inferior.
El siguiente paso se originó añadiendo nuevas facetas sobre las aristas laterales. Este tipo es llamado talla doble, y presenta un total de 34 caras y la corona redondeada. También es conocido como talla Mazarino, debido a que se originó por una sugerencia del cardenal francés del mismo nombre hacia 1650.
Se dice que Vincenzo Peruzzi desarrolló una talla del diamante con 58 facetas a finales del siglo XVII. Esta talla está ya muy cercana a la actual talla en brillante, pues, pese a que las facetas son algo irregulares y la corona no resulta totalmente circular, posee el mismo número de facetas, las proporciones y la apariencia general.
La culminación de esta evolución es lo que se conoce como talla en brillante, alcanzando así el diamante su máximo esplendor como piedra preciosa. La talla en brillante aparece hacia el año 1910, y sus características son:
- Como mínimo, 24 facetas en la parte inferior, y a veces un vértice romo apuntado (calette).
- Una corona totalmente circular.
- Como mínimo, 32 facetas en la parte superior.
- Tabla en la parte superior (pabellón).
Solo el diamante redondo tallado en brillante puede ser considerado un brillante. El resto de diamantes tallados deben ser denominados según la clasificación apropiada determinada por la CIBJO en 1991. Pese a ello, tanto en el comercio como en la mentalidad popular, se denomina brillante a cualquier diamante tallado, independientemente del tipo de talla que presente.
Existen varios modelos de la talla moderna del brillante. Algunos de ellos son los siguientes:
- Brillante Tolkowsky (Tolkowsky, 1919). Posee un brillo óptimo, y un excelente aprovechamiento de la luz. En EEUU es la base de la gradación en función de la talla.
- Brillante ideal (1926, Jonson y Rösch). No ofrece demasiado brillo, y presenta una apariencia algo deforme.
- Talla fina en brillante (1949, Eppler). También llamada talla fina práctica, se desarrolla por práctica: es decir, con proporciones calculadas basándose en los diamantes con mayor brillo. En Alemania es la base de la gradación según la talla.
- Brillante Parker (1951, Parker). Presenta un buen aprovechamiento de la luz; sin embargo, al tener la parte superior demasiado baja condiciona una dispersión reducida, y por consiguiente un pobre juego de colores.
- Brillante estándar escandinavo. (1968). En Escandinavia es la base de la gradación según la talla. Los valores fueron obtenidos de diamantes tallados.
Brillantes con más facetas de las habituales.
- Talla real (1941). 86 facetas.
- Talla magna (1949). 102 facetas
- Talla Highlight (1963). 72 facetas
- Talla Princesa-144 (1965). 146 facetas
- Radiante (1980). 70 facetas.