El azabache es una piedra preciosa ornamental orgánica; un carbón bituminoso que puede pulirse y que debe su etimología a un río de Turquía. A veces es llamado impropiamente ebano fósil, y procede de una familia de árboles jurásicos, semejantes a los actuales cipreses, que se extinguieron hace ya 60 millones de años.
El azabache presenta coloración negro oscura o pardo oscura. Posee brillo céreo aterciopelado, y su dureza en la escala de Mohs es de 2 ½ - 4.
Se encuentran yacimientos de azabache en Asturias (España), Francia, Württemberg (Alemania), EEUU y Polonia.
Puede confundirse al azabache con el ónice, el asfalto, la antracita, el chorlo y el carbón graso bituminoso. Asimismo, se encuentran en el comercio imitaciones realizadas en goma fuerte, vidrio y plástico.
El azabache se trabaja en el torno, y se usa como joya de luto, en objetos de adorno, gemas, rosarios, camafeos, colgantes, junto con maderas nobles y otras piedras preciosas.
En la Antigüedad se conocía al azabache como succinum nigrum, equiparándosele al ámbar, con el que aparecia asociado frecuentemente.