La esmeralda es una piedra preciosa perteneciente al grupo del berilo. Su etimología deriva del griego smaragdos, que significa “piedra verde”.
La coloración de la esmeralda es el verde: un verde tan extraordinario y particular que es denominado “verde esmeralda”. La sustancia que produce esta tonalidad es el cromo, aunque en ocasiones puede ser el vanadio. Tiene la particularidad de ser sumamente resistente a la luz y al calor, siendo imposible modificarlo si no es a temperaturas superiores a los 700º C. Suele presentar brillo vítreo. Se valoran más los tonos verde oscuro, y el color suele distribuirse de manera irregular. Su dureza en la escala de Mohs es de 7 ½ - 8, y solo se da transparencia en las calidades más puras.
La esmeralda suele presentar inclusiones, pero, a no ser que sean excesivamente destacadas, no disminuyen el valor de la piedra, sino que se presentan como pruebas de autenticidad frente a las piezas sintéticas y diversas imitaciones. En joyería se denomina “jardín” a dichos conjuntos de inclusiones.
En función de los yacimientos de los que proceda, las características físicas de la esmeralda pueden variar. En general la esmeralda posee una fragilidad que la hace sensible a la presión, y se ha de tener cuidado al calentarla. Por otra parte, es inmune a los productos químicos usados en las labores del hogar.
La esmeralda se extrae de yacimientos distribuidos por toda la geografía planetaria. Citaremos algunos de ellos:
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Colombia: los más importantes son las minas de Muzo, explotadas en la época incaica y recuperadas en el siglo XVII tras una etapa de olvido, y de las que suelen extraerse piezas de muy alta calidad de tonos verde oscuro. También se hallan cerca de Bogotá las minas de Chivor, asimismo explotadas por los incas.
En Colombia, y de modo exclusivo, se hallan también las llamadas esmeraldas de Trapiche, de una excepcional rareza.
Hay que añadir que tan solo un tercio de las esmeraldas colombianas son aptas para la talla
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Brasil: existen muchos yacimientos en Minas Gerais, Bahia y Goias, y sus piedras suelen ser de tonos mas claros que las esmeraldas colombianas y presentar menos inclusiones en sus tonalidades amarillo verde. Las piezas brasileñas ofrecen de las mejores calidades de color, y Brasil es actualmente uno de los primeros productores de esta piedra preciosa.
Existen también yacimientos de esmeraldas en Zimbabwe, Traanvaal Septentrional (Sudáfrica), Urales (Rusia), Nueva Gales del Sur (Australia), Afganistán, Malawi, India, Ghana, Mozambique, Madagascar, Namibia, Zambia, Nigeria, Tanzania y EEUU.
Existen posibilidades de confusión, debido a su gran similitud de color, entre la esmeralda y el demantoide, la aventurina, el diópsido, la fluoita, la dioptasa, el peridoto, la grosularia, la hiddenita, la verdelita y la uvarovita.
Al ser la esmeralda especialmente sensible a los golpes, se desarrolló para su trabajado un tipo de talla en escalera (llamada talla esmeralda), en el que las cuatro esquinas están redondeadas por facetas. Las variedades más transparentes y claras se tallan asimismo en brillante. Si las piedras son turbias, solo se usan para cabujones y esferas para collares. De vez en cuando se hacen grabados, así como importantes trabajos en talla.
Con frecuencia se encuentran en el comercio dobletes formados por dos piedras auténticas de color tenue (esmeralda pálida, aguamarina, berilo o cristal de roca), unidas por una masa de color verde esmeralda. Estos dobletes son difíciles de reconocer si la piedra está ya engarzada.
Existen diversos procedimientos para la creación de esmeraldas sintéticas, consiguiéndose una producción de calidad excelente a partir de los años 50. La primera esmeralda sintética fue fabricada en 1848. Mediante la radiación ultravioleta pueden distinguirse las esmeraldas sintéticas de las naturales, ya que las primeras son transparentes a dicha luz, y las naturales no. En los países productores se sumergen a veces las piezas en aceites especiales (o se preparan al vacío con resinas sintéticas), para ocultar imperfecciones.
Esmeraldas famosas.
Existen esmeraldas de gran tamaño equiparables en fama y valor a diamantes y rubíes. Se encuentran ejemplares de varios cientos de kilates en el Tesoro del Estado de Rusia, el Tesoro de la Corona Persa, el British Museum of Natural History de Londres y el American Museum of Natural History de Nueva York. Citaremos también un tarro de unciones de 12 cm de altura y 2205 quilates, tallado de un solo cristal de esmeralda, y que pertenece a la cámara del Tesoro de Viena.